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¿Cuáles fueron las causas y las consecuencias de la construcción del muro de Berlín?

muro de berlin

Uno de los mayores hitos de nuestra historia reciente tiene que ver con la construcción del Muro de Berlín en el año 1961. El contexto histórico imperante como telón de fondo de esta obra de ingeniería fue la tensión dicotómica generada entre los dos grandes bloques ideológicos y políticos que se alzaban como gigantes tras la Segunda Guerra Mundial: el capitalismo frente al comunismo.

Subrayamos la idea de hito histórico porque hay que tener en cuenta que, este episodio llegó a representar una de las escenas más importantes de la historia del mundo: se trató de uno de los sucesos que precipitaron el hundimiento de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), junto con la Perestroika y el golpe de estado en la Unión Soviética.

Causas y consecuencias del levantamiento del muro de Berlín

A continuación trataremos de exponer, de la manera más analítica y rigurosa posible, las causas y las consecuencias que motivaron a la construcción del muro de Berlín, con el objetivo de comprender cómo una pared de piedra revolucionó nuestra historia reciente y se ha revestido durante años de tanto simbolismo.

Labores de construcción del muro de Berlín

Los trabajos para erigir la obra pétrea que separaría durante años la capital alemana se iniciaron el 13 de agosto de 1961, lo que significó el punto de inicio de un momento histórico que infundiría pavor y desconcierto a los habitantes berlineses de esta época. La estructura del muro permaneció en pie durante los siguientes 28 años, tiempo que significó la separación de múltiples amistades y familias, así como también la muerte de muchos de ellos.

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¿Por qué motivo se construyó el muro de Berlín?

La construcción del muro de Berlín tuvo que ver, de manera directa, con la mala relación que se estableció entre los aliados y los comunistas desde el principio de la Segunda Guerra Mundial, relación que empeoró con la finalización del conflicto bélico y eliminada la amenaza totalitaria, que era el nexo de unión entre todos ellos.

Hay que tener en cuenta que el bloque aliado estaba formado por Francia, Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética. Con el paso del tiempo, los primeros en separarse del bloque fueron los soviéticos, que pertenecían a la parte oriental, de manera que Alemania quedó separada en dos mitades claramente definidas: la República Democrática Alemana (soviéticos) y la República Federal Alemana (ingleses, franceses y estadounidenses).

Por otro lado, es necesario poner de relieve un dato importante: la separación no tuvo tan solo una raíz ideológica o política, sino que también había que atender a una motivación económica. La República Democrática Alemana vio cómo, en muy poco tiempo, su población menguó de una manera alarmante: los habitantes de la RDA huían a cientos hacia los prósperos brazos de la República Federal Alemana. De esta manera, cada día, miles de personas se trasladaban a la Alemania Occidental en busca de mejores oportunidades económica.

Estas diferencias económicas no hacían más que evidenciar la profunda división que se había generado en Alemania, de manera que, finalmente, se decidió el levantamiento del muro de Berlín para materializar esa separación de manera concreta.

¿Quién se encargó de construir el muro de Berlín?

Al poco de comenzar la desbandada generalizada de los habitantes de la República Democrática Alemana hacia el Berlín occidental, en especial de determinadas personalidades de peso dentro del ámbito político, económico y social, los soviéticos comprendieron que estaban perdiendo legitimidad y poder simbólico con cada una de las personas que accedían a la RFA. De esta manera, tomaron una decisión: tenían que desarrollar algo que lograra impedir el paso de los habitantes que trataban de cambiar de domicilio hacia la protección occidental y, además, debía ser algo rápido.

De esta manera, el 13 de agosto del año 1961, el alto mando de la RDA tomaron la decisión de erigir una barrera lo suficientemente elevada y extensa como para evitar el paso de las personas que trataban de cruzar al otro lado, hacia la RFA. Así pues, ni cortos ni perezosos, comenzaron inmediatamente las labores de construcción que se materializaron en una barrera hecha de alambres de unos 155 kilómetros de longitud, lo que significó la detención directa del transporte generado entre las dos Alemanias. Fue al cabo de un tiempo cuando los soviéticos comenzaron a añadir ladrillo a su muro de alambre con el objetivo de fortificarlo hasta el punto de hacerlo casi inexpugnable. Así pues, el muro de alambre revestido de piedra, con cuatro metros de altura y casi insalvable se convirtió en lo que hoy conocemos como el muro de Berlín.

La franja de la muerte

La RDA y su enorme parapeto se convirtieron, de esta manera, en una prisión para sus habitantes: por un lado, por todos aquellos que deseaban cruzar a los prósperos brazos de la Alemania occidental con el objetivo de conseguir una mejora en su posición económica y, por otro, por aquellos que se quedaron por convicción ideológica pero que perdieron en el camino a familiares y amigos que optaron por la RFA y de los que fueron separados. 

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En estas condiciones, muchos fueron los que trataron de huir de la RDA mediante la búsqueda de algún punto débil del enorme muro. En un principio, una buena parte de ellos lo lograron, lo que decidió al alto mando soviético a reforzar la seguridad de su barrera, de manera que la huida se convirtiera en un imposible. Así pues y por este motivo se creó la Franja de la Muerte; esta construcción estaba articulada en base a una serie de elementos de seguridad, tales como:

  • Paredes recubiertas de alambrada que activaban una alarma en las torres de control, permanentemente activas y vigilantes
  • Obstáculos que impedían el paso de ningún tipo de vehículo, a menos que fuese oficial  y pudiese acreditarse convenientemente
  • Alfombras con púas de acero de 14 cm de longitud
  • Torres de vigilancia ubicadas a lo largo de todo el perímetro
  • Efectivos militares acompañados de perros adiestrados con el objetivo de rastrear carne o sangre humanas
  • Soldados que patrullaban en vehículos oficiales
  • Armas automáticas instaladas en las alambradas
  • Potentes faros de iluminación 

Y, junto con todo lo anterior, no debemos olvidar, por supuesto, el enorme e impasible muro formada por una potente pared de hormigón de unos 4 metros de altura y con una superficie de forma circular y completamente lisa que impedía el agarre de los fugitivos en sus intentos de escalada.

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Derrumbe del muro de Berlín

El ocaso del siglo XX significó, para muchos y, en especial para los alemanes, el advenimiento de un feliz acontecimiento que haría florecer las esperanzas e ilusiones de muchos: se producía la caída del muro de Berlín. Este hecho permitió que miles de personas se reencontraran con sus familiares y amigos después de permanecer 28 años separados.

Además, hay que tener en cuenta que la caída del muro tuvo un enorme significado político e ideológico, tanto en la URSS como en la propia Alemania. En el caso de esta última, la desaparición de la barrera física posibilitó el avance político y económico de la Alemania oriental, de manera que, poco a poco, fue alcanzando el nivel occidental y se fusionaron de nuevo, de una manera más revitalizada, las dos mitades desde un punto de vista social y cultural.

¿Cómo y cuándo se derrumbó el muro de Berlín?

Los acontecimientos que marcarían el inicio del proceso de derrumbe del muro de Berlín tuvieron su origen en la apertura de la permisividad del paso entre las fronteras de Austria, que conformaba un país occidental y Hungría, que constituía un país oriental. Este nuevo paso liberador fue la chispa que prendió la decisión de muchos habitantes de la República Democrática Alemana: tomaron todas sus pertenencias y se dirigieron a Hungría, país en el que solicitaron el asilo político de la República Federal Alemana, es decir, del bloque occidental; este hecho propició que, desde los altos mandos de la RDA comenzaran a colocar mayores restricciones. Sin embargo, las poderosas protestas, huelgas y marchas por la libertad de Alemania por parte de los habitantes de la República Democrática Alemana generaron fuertes presiones políticas, hasta el punto de que consiguieron su objetivo: se mantuvo el permiso para cruzar hacia Hungría.

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Así pues, poco después, en una conferencia de prensa que se desarrolló durante el 9 de noviembre de 1989, el portavoz del alto mando soviético que controlaba la RDA anunció la decisión de abrir, por fin, la frontera así como también permitir la salida de los habitantes de la República Democrática Alemana. Una anécdota que tuvo lugar en esta sala de prensa fue la respuesta que el dirigente dio a la pregunta de una periodista; la profesional interrogó al portavoz acerca del momento en que la decisión soviética se pondría en funcionamiento; el portavoz soviético se quedó mirando, confundido, a la periodista, y contestó como si fuera obvio, que la apertura de la frontera tenía efecto inmediato: así fue cómo, la noche del 9 de noviembre de 1989, miles de habitantes de la República Democrática Alemana abandonaban sus hogares de manera precipitada y se lanzaban en masa a cruzar el muro -por los distintos puntos de control- que los había mantenido encerrados durante casi tres décadas para pisar, finalmente, el suelo de la Alemania Occidental sin que ninguno de los soldados dispuestos en toda la extensión de la pared hiciera nada para detenerlos.

De esta manera se dio comienzo a los inicios de la caída del muro de Berlín, eliminado, al fin, la barrera infranqueable que había mantenido prisioneras a tantas personas.

¿Cuáles fueron las consecuencias de la caída del muro de Berlín?

Si hay algo que está claro en todo el proceso que acompañó a la construcción del muro de Berlín, ha sido el poder simbólico que envolvió a su desplome. 

Hay que tener muy en mente que, los acontecimientos que tuvieron lugar durante la larga y silenciosa contienda que significó la Guerra Fría en Alemania, tuvieron un fuerte poder significante para muchas de las naciones que fueron testigos y cuyas consecuencias han llegado hasta nuestros días.

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De esta manera, hay que poner de relieve que, la caída del muro de Berlín posibilitó la reunificación de Alemania, acontecimiento de enorme importancia, teniendo en cuenta que reforzaron las uniones desde un punto de vista social y cultural y, además, la unión permitió a la parte oriental, ya fusionada con la occidental, recuperar su capacidad económica y ponerse a la altura de su compañera. Hay que tener en cuenta que, la presencia dilatada casi en treinta años de la URSS en suelo alemán empobreció en gran medida a su población y a su tejido económico con la implantación del comunismo como doctrina ideológica, política, económica, social y cultural.

La reunificación alemana, asimismo, consiguió la consolidación de lo que se conocía como Europa Central, de manera que, a partir de este momento, se generó una frontera mucho más sólida frente al frente soviético del siglo XX.

Por otra parte, y teniendo en mente todo lo anterior, cabe señalar que, al otro lado del mundo, concretamente, en América del Sur, el desplome del muro de Berlín también generaría una importante polvareda a la que debemos prestar especial atención. Recordemos que, en plena Guerra Fría, el bloque comunista contaba con un importante bastión en tierras sudamericanas: la revolución de Cuba trajo consigo a un buen aliado en cuyo suelo tendrían lugar algunas importantes ofensivas que articularon el conflicto de la Guerra Fría. Sin embargo, no debemos olvidar que,  muy cerca de los cubanos, se encontraba la todopoderosa EEUU; así pues, la caída del muro de Berlín y con él, de la URSS, dejó a Cuba sin la perentoria ayuda de su principal aliado y también con el consiguiente distanciamiento entre la Habana y Moscú, distancia que volvería a quedar anulada con la llegada de Vladímir Putin al poder; el dirigente ruso visitaría por vez primera la isla del Atlántico en diciembre del año 2000 en cuyas soleadas calles se reunió con el emblemático líder cubano, Fidel Castro y con el que retomó las buenas relaciones que se habían visto afectadas durante el conflicto del final de la Guerra Fría.