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Armas de la Prehistoria: Cuándo surgieron y qué tipos había

pinturas rupestres

Desde la aparición del ser humano, uno de sus principales objetivos ha sido sobrevivir a un entorno, las más de las veces, agresivo y cruel. Para ello, tuvieron que echar mano de todo su ingenio y creatividad con el fin de encontrar las herramientas adecuadas con las que poder comer tanto como defenderse de los depredadores. De esta manera, y con el fin de responder a esas dos necesidades, emergen las primeras armas prehistóricas, que, a su vez, sirvieron como base para armas de periodos posteriores y que significó el avance de la evolución.

Con el propósito de acercarnos a los primeros pasos del hombre prehistórico en su lucha contra los elementos, en el siguiente artículo nos proponemos mostrarte las primeras armas de la prehistoria, en qué momento concreto surgieron y qué funciones tenían además de la tipología a la que pertenecían.

lanzas y flechas prehistoria

¿En qué momento nacen las primeras armas?

La prehistoria es el periodo en el que se comienza a escribir la historia de la humanidad con la aparición de los primeros seres humanos. Esta etapa se caracteriza por ser extensa en el tiempo y por venir acompañada de muy poca información que pueda documentar de una manera profunda y rigurosa los primeros pasos del hombre prehistórico. Entre esos pocos vestigios que nos han permitido arrojar algo de luz a esta oscura etapa se encuentran las primeras armas diseñadas por el hombre.

Así pues, los últimos descubrimientos revelan que fue en la edad de piedra cuando emerge la labor de construcción de las primeras herramientas y armas, utensilios ambos que significaron la diferencia entre la vida y la muerte en un entorno muy hostil. Pero no solo representaron la supervivencia, sino que también conformaron los cimientos del avance de la evolución.

creación del fuego

Esta etapa, también conocida como Paleolítico, supuso la catapulta de muchos inventos del hombre, relacionados, en su gran mayoría, con la caza. Casi todos ellos, además, se construyeron con la piedra como material protagonista. Con el paso del tiempo, los primeros hombres fueron mejorando estas herramientas al añadir nuevas materias primas como el hueso o la madera que las hicieron más precisas y eficaces.

A la hora de elaborar estas herramientas y armas, las piedras que se emplearon para su construcción fueron muy diversas y todas ellas con diferentes aplicaciones y usos; ejemplos de estos materiales los encontramos en el cuarzo, la cuarcita, el sílex y hasta la obsidiana. Lo normal era que estas piedras contasen con una estructura concoidea. Algunas de las herramientas más importantes eran las que se encargaban de cortar, armas que se elaboraban a partir del sílex.

Armas construidas en la Prehistoria

Tal y como hemos señalado en líneas precedentes, los primeros hombres de la tierra tuvieron que agudizar al máximo su ingenio para encontrar algo con lo que defenderse de un entorno hostil. De esta manera, nacen las primeras armas de la edad prehistórica. Estas neófitas, pertenecientes a la etapa del Paleolítico, se caracterizaban por ser muy simples y rudimentarias. Su eficacia se circunscribía a la agilización de una mínima parte del trabajo diario. Sin embargo, su aparición significó la diferencia entre la vida y la muerte. Entre las primeras armas nacidas en el amanecer del hombre destacan el hacha, la lanza, el garrote, el arco y la flecha. La aparición de estos utensilios dieron la posibilidad a los primeros seres humanos de cazar animales, cortar carne animal, elaborar abrigos a partir de piel animal, preparar la comida y construir hogares, entre otras funciones.

En las siguientes líneas analizaremos cada una de estas armas con el fin de iluminar un poco el camino de la evolución humana:

Hacha

Se trataba de una de las herramientas más útiles para los humanos en el entorno en el que se encontraban sumidos: este arma les permitía llevar a cabo trabajos tan diversos como cortar huesos o madera, matar animales, separar resistentes cáscaras de frutos como las nueces y cortar piel animal, entre otras labores. Además, su pequeño tamaño las convertía en un arma muy práctica y cómoda para transportar.

En cuanto a la forma del hacha, cabe señalar que estaba formada por una piedra afilada a la que daban una forma parecida a la de una flecha que, a su vez, estaba sujeta a un palo de madera o vara que tenía como misión más importante dominar y sostener la herramienta. Así, el diseño de la forma del hacha fue la que le confirió ese aire de comodidad y eficacia debido a que daba libertad para valerse con las manos por su reducido tamaño y su poco peso.

hacha de la prehistoria

Lanza

Una vez que lograron alumbrar el hacha, el resto de armas comenzó a surgir de la capacidad de observación y originalidad del hombre prehistórico. De esta manera, a partir del hacha cayeron en la cuenta de que, si añadían un palo más largo, podían elaborar una herramienta de mayor alcance; así nació la lanza. Se trataba de un arma formada por una afilada piedra y con una forma característica que permitía cortar otros materiales o la propia piel, adherida a una extensa y esbelta vara de sólida madera que trataban de que estuviese lo más recta posible.

La lanza no solo era eficaz en la caza de animales, sino que también era útil con el fin de defenderse del ataque de otros hombres o animales. Este arma adquirió una gran popularidad debido a lo ventajosa que resultaba al poder arrojar la lanza desde largas distancias y con una elevada velocidad.

lanza prehistoria

Garrote

Si pensamos en el típico hombre de la prehistoria, enseguida aparece en nuestra mente el arma que lleva en la mano: un poderoso garrote. Esto quizá sea así porque el garrote era una de las herramientas más accesibles y sencillas de realizar: tan solo era necesario contar con una rama sólida de algún árbol y una piedra que se ataba en la parte superior. De hecho, esta arma era, cuanto más tosca mejor, por lo que no se hacía preciso ningún tipo de mejora.

En líneas generales, el garrote sirvió al hombre prehistórico como herramienta para la caza; en concreto, servía para matar a la presa a base de golpes para, posteriormente, emplear otra herramienta con el fin de quitarle la piel y poder comerla. Así, el garrote, tal y como sucedía con el hacha, permitía transportar de una manera sencilla y práctica un arma a todas partes para defenderse del ataque de otros animales o personas.

garrote prehistoria

Arco y flechas

Sin duda, la aparición del arco y la flecha supuso un avance muy a tener en cuenta en el progreso de la evolución del ser humano y dejaría vislumbrar el camino hacia adelante que estaban siguiendo los hombres de la prehistoria. La llegada del arco y las flechas significó la materialización de la caza a distancia, reduciendo a la mínima expresión los riesgos asociados a la cercanía de los animales salvajes. Este tipo de caza supuso una mejoría considerable frente a la realizada con lanza debido a que permitió aumentar la distancia y de una manera mucho más eficaz gracias a la posibilidad de afinar la puntería.

Los primeros datos que se conocen acerca de la aparición del arco y las flechas se remonta al año 5000 a.C., etapa en la que fue ampliamente utilizada por los hombres prehistóricos.

En cuanto a la composición de este tipo de arma, se trataba de un arco realizado a base de madera flexible, en cuyos extremos se ataba una cuerda extremadamente tirante que tenía como misión principal transferir un impulso lo suficientemente grande a una flecha con el fin de que saliese impelida contra los enemigos. En cuanto a la flecha, cabe señalar que se trataba de una vara de unos 50 centímetros de longitud con una punta afilada y con forma de triángulo, a la que se le añadían unas plumas de ave en el extremo contrario para otorgarle precisión y estabilidad. 

arco y flechas prehistoria